
La tecnología ya no nos pide saber hacer cosas
La tecnología deja de exigir habilidad técnica y empieza a amplificar nuestra intención, devolviéndonos el foco en el propósito.

La tecnología deja de exigir habilidad técnica y empieza a amplificar nuestra intención, devolviéndonos el foco en el propósito.