Cómo empieza: publicidad “normal” en redes sociales
El primer contacto no llega por correo ni por mensajes extraños. Llega mediante anuncios patrocinados integrados en plataformas cotidianas como Facebook, Instagram o TikTok.
- Diseño profesional y creíble
- Lenguaje correcto, sin promesas groseras
- Mensajes tipo “descubre cómo funciona”, “cada vez más gente lo usa”
- Enfoque en resultados “razonables” y “estables”
Objetivo: captar atención sin levantar sospechas. La promesa no es riqueza inmediata; es una solución que parece lógica.
El anzuelo: prometer la panacea
Estos anuncios funcionan porque prometen una respuesta total:
- Ganar dinero sin conocimientos técnicos
- Rentabilidad sin riesgos “reales”
- Acceso a oportunidades “que otros ya están aprovechando”
- Un método que parece eliminar la complejidad
Una vez captada la atención con esa promesa, el discurso se vuelve técnico y calmado. Ya no venden ilusión; construyen credibilidad.
Fase de contacto: calma y control
Tras el clic, comienza una conversación privada. No hay presión. No hay urgencia. Al contrario:
- Respuestas rápidas y educadas
- Explicaciones paso a paso
- Invitación a preguntar
- Repetición de que “no hay compromiso”
Aquí se juega la emoción de la confianza. La persona siente que controla la situación y que nadie intenta forzarla.
- Entorno cotidiano y familiar
- Ritmo lento
- Lenguaje profesional
- Sensación de control del usuario
Aislamiento del entorno: salir de la red social
En algún punto, se propone continuar por mensajería directa, normalmente WhatsApp o Telegram. Parece lógico: “es más cómodo”.
- Menos controles
- Más anonimato
- Relación más personal
- Mayor frecuencia de contacto
Para la víctima, sigue siendo normal. Ahí está el peligro.
La trampa crítica: instalar aplicaciones de control remoto
Para “ayudar”, “configurar la cuenta” o “hacerlo más fácil”, se pide instalar una aplicación de acceso remoto, como AnyDesk.
Se presenta como algo normal. Pero no lo es.
- Ver la pantalla del teléfono en tiempo real
- Guiar cada paso que da la víctima
- Indicar dónde pulsar, qué introducir y qué aceptar
- Acompañar operaciones financieras o cripto paso a paso
👉 En la práctica, la víctima ya no opera por sí misma.
Aprovechar la complejidad del mundo cripto y financiero
El mundo de las inversiones y las criptomonedas es complejo incluso para quien tiene experiencia. Los estafadores juegan precisamente con eso.
- No entiende bien qué está haciendo
- Confía en quien “sabe”
- Sigue instrucciones técnicas que no puede evaluar
👉 Se aprovechan de que el estafado no tiene ni idea de lo que está haciendo, pero confía en quien le guía.
La complejidad actúa como cortina de humo.
La apariencia de sistema real (cómo mezclan lo falso con lo legítimo)
Se muestran plataformas, paneles, gráficos y saldos. Todo parece técnico, incluso serio. En muchos casos, los estafadores combinan una plataforma propia —controlada por ellos y sin ninguna validez real— con aplicaciones legítimas de criptomonedas, como Bitget, Binance o BingX.
Esta mezcla es deliberada. El uso de aplicaciones reales aporta credibilidad y desactiva la desconfianza, mientras que la operativa clave se dirige hacia entornos opacos o falsos, donde el estafador controla el proceso.
El dinero no está donde la víctima cree que está. Puede haber movimientos visibles en plataformas reales, pero la parte decisiva de la operación ocurre fuera de ellas, en sistemas que solo simulan resultados. El usuario cree ver beneficios y control; en realidad, solo está viendo una representación diseñada para convencerle de seguir avanzando.
- Interfaces visuales creíbles
- Lenguaje técnico simplificado
- Validación constante (“mira cómo crece”)
- Refuerzo de la decisión tomada
El primer pago: pequeño, razonable, “de prueba”
Cuando se pide el primer desembolso, no asusta:
- Importe bajo
- Presentado como prueba
- Justificado como trámite técnico
Suele “funcionar”. O eso parece.
Este punto activa el compromiso psicológico: una vez que se ha puesto algo de dinero, la mente tiende a justificar la decisión.
El giro emocional: del alivio al miedo
Aquí cambia todo. Surge un problema:
- Un bloqueo
- Una verificación pendiente
- Una comisión inesperada
- Una operación que hay que cerrar rápido
El mensaje deja de apelar a ganar más y empieza a apelar a no perder lo ya invertido. El motor ya no es la esperanza; es el miedo.
- Urgencia repentina
- Lenguaje más tenso
- Riesgo de “perderlo todo”
- Presión para actuar rápido
El miedo es mucho más eficaz que la ilusión.
La extracción continuada de dinero
Cada nuevo pago se presenta como:
- El último
- Necesario para desbloquear
- Un trámite inevitable
La víctima ya no decide para ganar, sino para evitar la pérdida. Cuando intenta retirarse, aparecen más obstáculos. Cuando duda, más presión. Hasta que el contacto desaparece o la plataforma deja de responder.
¿De quién se aprovechan?
No buscan a personas ingenuas ni despistadas. Buscan a personas vulnerables.
- Preocupadas por su situación económica
- Atraviesan una etapa de incertidumbre o cambio
- Buscan una solución a corto o medio plazo
- Utilizan redes sociales con normalidad
- No esperan una manipulación tan elaborada
Especialmente a quienes no se consideran objetivo de estafas y bajan la guardia porque el entorno parece cotidiano y seguro. No es un fallo de inteligencia: es ingeniería emocional aplicada con método, aprovechando un momento de vulnerabilidad concreta.
Qué NO hay que hacer nunca
- Confiar en oportunidades financieras que nacen en anuncios genéricos
- Gestionar dinero solo por mensajería
- Tomar decisiones económicas bajo presión
- Pagar para “desbloquear” o “recuperar” fondos
- Actuar en solitario sin contrastar con terceros
Si el argumento final es el miedo, ya estás dentro del patrón de estafa.
La secuencia siempre es la misma
Enganche inicial con alivio y esperanza.
Conversación cercana, sin presión aparente.
Pequeños pasos que te hacen avanzar.
Bloqueos, comisiones y urgencias.
Pagos “finales” repetidos hasta el corte.
No atacan con violencia. Atacan con normalidad.
Informarse es la mejor defensa
Estas estafas no se detienen con desconfianza generalizada, sino con conocimiento del patrón. Saber cómo operan permite reconocerlas antes de que el miedo tome el control.
Parecen simplemente… publicidad.
Cómo minimizar los daños cuando ya hay constancia de estafa
Cuando una persona se da cuenta de que ha sido víctima de una estafa, el impacto emocional suele ser fuerte: shock, vergüenza, miedo o bloqueo. Sin embargo, las primeras horas y días son clave para minimizar daños y aumentar las posibilidades de actuación. Actuar con método es fundamental.
1️⃣ Detener la estafa de inmediato
- Cortar toda comunicación con los estafadores
- No responder mensajes
- No atender llamadas
- No intentar “recuperar” el dinero siguiendo sus indicaciones
- Eliminar cualquier aplicación de control remoto
- Desinstalar inmediatamente apps como AnyDesk u otras similares
- Reiniciar el dispositivo
- Cambiar contraseñas
- Correo electrónico
- Redes sociales
- Banca online
- Cuentas en exchanges o plataformas financieras
👉 No avisar a los estafadores de que se ha descubierto la estafa. 👉 El silencio protege más que la confrontación.
2️⃣ Documentarlo todo: crear una cronología completa
Crear un documento (digital o en papel) con una cronología detallada, incluyendo:
- Fechas y horas aproximadas
- Plataformas utilizadas (red social, mensajería, apps)
- Números de teléfono, usuarios, enlaces
- Cantidades transferidas
- Métodos de pago utilizados
- Direcciones de destino (cuentas, wallets, etc.)
Recopilar y guardar:
- Capturas de pantalla de conversaciones
- Pantallazos de plataformas y saldos
- Justificantes de transferencias
- Correos electrónicos
- Enlaces a anuncios o páginas usadas
👉 No borrar nada, aunque dé vergüenza o rabia. 👉 Cada dato puede ser relevante más adelante.
3️⃣ Avisar de inmediato al banco o entidad financiera
- Contactar con el banco por los canales oficiales
- Explicar claramente que se trata de una estafa
- Facilitar fechas, importes y destinatarios
- Solicitar: bloqueo de operaciones futuras, revisión de movimientos recientes, posible activación de protocolos antifraude
Aunque muchas veces no se puede recuperar el dinero, sí se pueden evitar nuevos cargos y dejar constancia formal del fraude.
4️⃣ Si hay criptomonedas implicadas
- Cambiar inmediatamente las credenciales
- Revisar accesos y dispositivos autorizados
- Notificar a la plataforma que se trata de un fraude
- Guardar todos los identificadores de transacción (TXID)
Es importante asumir que las operaciones en cripto son difíciles de revertir, pero la notificación puede ayudar a bloquear movimientos posteriores o a colaborar con investigaciones.
5️⃣ Denunciar formalmente
Interponer denuncia es importante, incluso aunque parezca que “no servirá de nada”. Para la denuncia:
- Aportar la cronología completa
- Adjuntar toda la documentación recopilada
- Explicar con claridad el modus operandi
- Indicar todas las plataformas y aplicaciones implicadas
La denuncia deja constancia legal del fraude, puede ayudar a detectar patrones repetidos, protege frente a responsabilidades futuras y permite que el caso se vincule a otros similares.
6️⃣ Proteger el entorno cercano
- Explicar lo ocurrido sin culpa
- Advertir de los métodos utilizados
- Evitar que otros repitan el mismo recorrido
Hablar de ello reduce el estigma y corta la cadena.
7️⃣ Revisar el impacto emocional
Las estafas bien diseñadas no solo provocan daño económico, también emocional:
- Sensación de culpa
- Vergüenza
- Pérdida de confianza
- Miedo a volver a operar online
👉 Haber sido víctima no define a la persona. 👉 La manipulación estaba diseñada para funcionar. 👉 Pedir ayuda no es un fracaso.
Las estafas modernas juegan con la emoción y el miedo. La mejor respuesta es orden, calma y documentación. Cortar, recopilar, informar y denunciar: ese es el camino para minimizar daños y proteger a otros.
Porque si algo frena a estas estafas no es el silencio, sino la información bien estructurada.







